Al Mirador de San Nicolás se suele llegar a pie desde la zona baja de la ciudad, partiendo de los alrededores de la plaza Nueva o desde la Carrera del Darro, preferentemente, subiendo a través de calles estrechas y de fuertes pendientes, tan características del antiguo barrio del Albaicín.
Y aunque el acceso no es nada fácil, en especial para los que lo hacen por primera vez, la recompensa es grande, una vez que llegas allí.
El Mirador, una sencilla explanada no muy grande que se extiende a los pies de la iglesia de San Nicolás, es un lugar único por la belleza de sus vistas, y normalmente se encuentra muy concurrida, con gentes venidas de todas partes que llegan allí para deleitarse con las vistas y hacer fotos, especialmente en el atardecer, cuando el sol incide en los muros del conjunto nazarí.